|Las corazas relacionales

Ya en nuestras primeras experiencias relacionales empezamos a formar algunas defensas, formas naturales de protegernos ante ese dolorcito que causa el ver contrariada nuestra necesidad básica de amor y relación .

 

Pero una cosa es defenderse y otra es acorazarse:

  • Cuando nos defendemos, hay algo de estar más o menos activos, abiertos, disponibles y conectados con lo que pasa (fuera o dentro de un@). Hay hasta un punto de ser capaz de defenderse o reaccionar de una u otra manera.
  • Cuando nos acorazamos ... ahí ya no entra ni sale nada: Hay rigidez , más tarde total bloqueo!. La defensa se ha hecho crónica. Y posiblemente ni te enteras. 

Conforme pasa el tiempo, lo que era una simple defensa, se va haciendo rígida y se cronifica en el alma y en el cuerpo. Y el mundo y las personas se ven con otras gafas.

 

Aparecen afirmaciones internas tales como: "debo protegerme, la gente va a la suya", "cuando confío, abusan de mi bondad", "si muestro mis sentimientos, me verán débil", "para que te respeten, hay que endurecer el corazon"; o las de la serie: "nunca más me volveré a enamorar", "no soy dign@ de amor", "el amor se acaba", "el amor duele"; o peor: "busco a alguien que me haga sentir segur@", "sin ti no soy nada", "encontraré un amor que me complete y mé de lo que me falta"... 

 

En la pareja, en el trabajo..., en las relaciones en general, nos aferramos a defensas internas del tipo:

  • 'si abro el corazón, soy vulnerable. Mejor me cierro. Hago duro mi pecho para afrontar las duras experiencias de la vida cotidiana'
  • 'el amor (lo relacional) es un mercadeo. Yo te doy y tú me das. Pero esto suele salir mal.. mejor me protejo del dolor que me causan las frustraciones de la vida afectiva (respiro poco y más superficial ; asi siento menos)'

 

Tenemos miedo a salir al encuentro de los demás y exponernos a que nos hagan daño. Y mientras tanto, cuerpo y las emociones acompañan en su "idioma" a todos esos mensajes.

 

¿Y cómo son esas corazas? Cuando aparecen, la energía deja de circular en la zona del cuerpo implicada en el asunto a defender. 

 

Para sostener la coraza (que no se aguanta solita), adoptamos una postura, un gesto, una manera de respirar. Empiezan las contracturas, la congelación de la emoción; la respiración hace malabarismos, surgen comportamientos automáticos... y ni te cuento del diálogo interno que va por detrás... 

 

Y ahí es cuando te dices (desde esa dichosa sensación de repetición y condena kármica): ¿por qué tengo mala suerte en el trabajo, en el amor, en las relaciones...? ¿por qué me cuesta respirar profundamente? ¿por qué vuelven una y otra vez esas contracturas que me amargan la vida? etc etc

 

Mira, la coraza es un interruptor que corta el fluir de la energía, de su expresión y su movimiento... y nos quita bienestar, coherencia y autenticidad.

 

Así pues, las primeras corazas que solemos formar son fruto de nuestras relaciones y tienen su ubicación anatómica en la zona del centro cardíaco.

 

Y eso... ¿cómo se explica? ¿qué crees que hace que distorsionemos tanto nuestro potencial para dar y recibir amor y salgamos a las relaciones mirándonos el ombligo, viendo sin ver a quien tenemos delante?

Posiblemente porque cada un@ de nosotr@s, en todos los años que llevamos viviendo en relación con otras personas, muy probablemente hayamos experimentado en nuestras carnes que las cosas de la vida y del querer no son nada fáciles, previsibles o 'justas' .

 

Es más que posible que, en ocasiones, nos hayamos sentido sol@s, marginad@s, desilusionad@s, vulnerad@s, herid@s, abandonad@s, insatisfech@s, incomprendid@s, frustrad@s...etc (y ello aún habiendo crecido o convivido en entornos que procuraron atender y cuidar esa necesidad de brindar y recibir amor pleno e incondicional). 

 

Por ahí se van formando una serie de 'rozaduras' en nuestra raturaleza relacional. Son primero heriditas, más tarde posiblemente corazas, que nos acompañan de manera distinta según vivimos los que vivimos. 

 

Esas heridas son las que configuran la DINAMICA RELACIONAL INTERNA de la que os hablaba en otro artículo https://goo.gl/jtsZ6j

 

Y ante tal panorama, la manera de sostener toda esta estructura conductual, emocional, mental y energética, es mediante el acorazamiento del centro cardiaco que es donde está la 'sala de operaciones' de las cosas del amor. Pasa algo así como: 'cierren compuertas.. aquí no sale ni entra nada que no pase antes por el filtro de mi cabeza y mis necesidades emocionales" 

 

Por contra, cuando la persona consigue desacorazar o aflojar el cardíaco, se mueve más libre desde aquí, se acerca con el corazón abierto y sin complicaciones a los demás y tiene una relación cariñosa y sin sobrepasar limites propios ni ajenos. (Que bien suena eso!!! )

 

Me viene la frase de Claudio Naranjo: "Ocúpate del reino del corazón, y el resto te llegará por añadidura"

 

Y es que ya ves que los asuntos del corazón tienen miga. No podemos amar de verdad hasta no ser capaces de ver a quienes tenemos delante sin filtros.

 

 

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Si te interesa este tema , el 29 de septiembre imparto un taller dentro del ciclo de monográficos-introductorios al trabajo con Centros de Energía para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Esta vez está dedicado al Centro Cardíaco. Lo exploraremos desde el movimiento a través de dinámicas que permitan tomar conciencia de información guardada en el cuerpo y a la que habitualmente no accedemos por esas mismas corazas que antes describía. No es necesaria experiencia previa en trabajo corporal.

 

Pregúntame o inscríbete enviandome un mail a fuensi@bajaralcuerpo.com

 

Más información en https://goo.gl/6pcyfR


Anímate a venir, ya ves que los asuntos del corazón tienen miga. No podemos amar de verdad hasta no ser capaces de ver a quienes tenemos delante sin filtros.

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